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Proceso judicial por caso Bustíos envuelve a ex ministro nacionalista. Analistas ven otro problema por haber adelantado demasiado la idea de una posible postulación presidencial.
José Víctor Salcedo
En las dos últimas elecciones generales, el partido que estaba en el poder no presentó candidato presidencial. Para el 2006, Perú Posible promovió a la empresaria Jeanette Enmanuel Tejada, quien luego renunció por diferencias internas; y en el 2011, Mercedes Aráoz también dejó su postulación por el Apra, debido a pugnas con Jorge del Castillo. 
Y ahora el juicio que afrontará Daniel Urresti por el asesinato del periodista Hugo Bustíos, cometido en noviembre de 1988, podría traerse abajo su futuro político y obligar al nacionalismo a desechar una eventual candidatura suya a la presidencia o al Congreso, y evaluar otras alternativas como las de la vicepresidenta, Marisol Espinoza, y la premier, Ana Jara. Así lo consideraron analistas políticos consultados por La República.
Una primera traba para la postulación del ex ministro del Interior sería el estatuto del Partido Nacionalista (inciso E del artículo 33) que cierra las puertas a la candidatura de personas que tienen procesos pendientes con la justicia.
Más allá de si el nacionalismo cumplirá o no con lo que manda su estatuto, para el analista Fernando Tuesta el problema de Urresti, además de cargar con el proceso por el caso Bustíos –que va a ser explotado por los eventuales contendores–, es que adelantó demasiado su "postulación". Agregó que es un precandidato que tiene aceptación de la gente, pero "estamos a un año de las elecciones y campañas tan largas ocasionan desgaste, mucho más con pasivos como un proceso judicial".
En tanto, Juan Sheput opinó que el nacionalismo buscó a Urresti para que sea la locomotora en el 2016, pero "la acusación y sus propias limitaciones intelectuales no garantizan que sea un buen articulador en el partido".
Consideró que el ex titular del Interior decidió adelantar su incursión en campaña para victimizarse, porque sabía que la fiscalía iba a acusarlo por el caso Bustíos. "Fue una forma de blindarse políticamente para que cualquier acusación jurídica se convierta en persecución política".
Por su parte, Hernán Chaparro, presidente de GfK, sostuvo que la reciente acusación de la fiscalía contra "el capitán Arturo" le complica el panorama al oficialismo y le da argumentos de calibre a la oposición. Sin embargo, aclara, que "esto no necesariamente impactará negativamente en la campaña del hiperactivo ¿soldado' del nacionalismo".
Recordó que actuales autoridades ocupan ahora cargos pese a diversas acusaciones de malos manejos. "Es cierto que ser acusado de corrupción no es igual a estar bajo sospecha de asesinato pero cuando la gente no quiere creer, no cree", apuntó.
PUNTO A FAVOR
Una fortaleza de Urresti es su parecido con Ollanta Humala cuando era candidato. En todo caso, señaló Chaparro, Urresti respira el estilo humalista confrontacional y eso tiene a sus seguidores en un ambiente en el que todavía no hay mayor oferta política.
Sheput también piensa que el ex ministro encarna la esencia del nacionalismo en el sentido de que tiene un lenguaje antisistema, se rebela contra lo establecido y es confrontacional, lo que puede tener aceptación en un sector de los electores. "Exactamente lo mismo que hizo Antauro Humala para promover a su hermano (Ollanta Humala) y que luego éste hizo para llegar a la presidencia", observó.
Sin embargo, ese aspecto, refirió Fernando Tuesta, también puede ir en su contra. "Una persona que basa (su campaña) solamente en mensajes negativos, es decir en antis, puede atraer un momento y hasta crear simpatías en ciertos sectores, pero de ahí a que se mantenga en el tiempo es bastante dificultoso, porque en determinado momento la gente también quiere candidatos con propuestas".
LAS OTRAS CARTAS
En este contexto, es probable que la candidatura de Daniel Urresti no prenda o se desinfle como ocurrió en los casos de Perú Posible y el Apra. 
Si eso sucediera, ¿tiene el nacionalismo otra alternativa? Una primera posibilidad es la vicepresidenta Marisol Espinoza, quien mantiene discrepancias con el ala dura del partido de gobierno. Después aparece la presidenta del Consejo de Ministros, Ana Jara.
Según Juan Sheput, la vicepresidenta es la única que podría unificar al nacionalismo y convocar a nuevas fuerzas, mas no así la premier Ana Jara.
"La veo con mayor capacidad política que la propia señora Jara, quien simplemente es leal a la pareja presidencial, sin decisión propia. Para ser candidato se requiere de temperamento, decisión, personalidad y cierta dosis de carisma, que veo más en Espinoza", evaluó.
Por su parte, Carlos Basombrío refirió que tanto Espinoza como Jara podrían ser una opción alterna del nacionalismo siempre que logren superar las fricciones internas en el partido. "El nacionalismo tiene cuadros que ya comienzan a destacar. Hay fricciones, pero también en el fujimorismo hay fricciones muy fuertes entre los albertistas y los keiquistas, son cosas que ocurren en todos los grupos políticos, la cosa es que lo sepan manejar y procesar". 
Basombrío incluso piensa que ambas podrían encaminar una propuesta única. Recordó que Espinoza sabe que la premier "se la jugó por ella" en el caso de los reglajes y pidió el cierre de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) básicamente por el supuesto seguimiento que le hicieron.
Nadine tiene seguidores, pero está en 20% 
La candidatura de Nadine Heredia como cabeza de la lista al Congreso debe ser analizada con pinzas por el nacionalismo, según los analistas. Chaparro señaló que las posibilidades de Heredia para liderar la plancha se ven disminuidas. “Su nivel de desaprobación no hace más que aumentar desde octubre, cuando comenzaron las investigaciones a Belaunde Lossio”. 
Tuesta refiere que una fórmula con Heredia puede funcionar, porque tiene bastantes seguidores y el partido no tiene muchos los cuadros para elegir. Aclaró, sin embargo, que “una cosa es Nadine con 60% y otra con 20% de aprobación”.
Sheput refirió que el ingreso de la primera dama como candidata solo ayudaría a desmitificar la aureola que tiene de talento político. “No la veo como una persona que destaque en el debate, en la polémica o en las habilidades políticas".
INFORMÓ larepublica.pe

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